
En mayo de 1.973, S. M. El Rey D. Juan Carlos I – siendo príncipe
de España – hizo entrega en Jerez de la frontera a D. Alvaro Domecq
Romero el premio “Caballo de Oro”, máximo galardón ecuestre
que anualmente se concede en nuestro país como reconocimiento a la dedicación
y labor realizada a favor del mundo del caballo. Con tal motivo, Alvaro Domecq
presenta por primera vez su espectáculo “Como bailan los caballos
andaluces” del que arranca la fundación de lo que hoy es la Entidad.
Durante una primera etapa la Escuela se fue desarrollando bajo la gestión
personal de su creador. Más tarde el ministerio de Información
y turismo decide hacerse cargo de la misma, comprando para ello el “Recreo
de las Cadenas” al Duque de Abrantes, y se lleva a cabo la construcción
de un picadero cubierto –obra del arquitecto José Luís Picardo-
con capacidad para 1.600 personas y cuadras para 60 caballos.
En el año 1.982 el ministerio entrega la responsabilidad de la gestión
de la Escuela a un Patronato, bajo el amparo de la Diputación Provincial
de Cádiz, potenciándose de este modo su relanzamiento nacional
e internacional.
El Patronato firma en 1.983 la compra de la Escuela. Su creador y fundador,
D. Alvaro Domecq Romero, obtiene mediante concurso público la plaza de
Director Técnico.
Desde 1986 la Dirección General del Patronato ha superado los objetivos
más optimistas, encontrando y dotando a la Institución de los
recursos necesarios, tanto económicos como humanos y técnicos.
Es en este mismo año cuando la Escuela adquiere la cuadra de D. Pedro
Domecq de la Riva, integrada por treinta y cinco caballos de raza española
y una vistosa colección de diecinueve carruajes de tiro con la correspondientes
guarnicionerías algunas de las cuales datan de 1.730, así como
montura y bordados para caballos y cocheros, piezas todas de incalculable valor
histórico.
En junio de 1.987, S. M. El Rey recibe en audiencia especial en el Palacio
de la Zarzuela a los miembros del Patronato, aceptando la Presidencia de Honor
y concediendo a la Entidad la denominación de “Real Escuela”.
El 15 de octubre del mismo año SS. MM. Los Reyes D. Juan Carlos y Dª
Sofía presiden desde el palco de Honor del picadero los actos inaugurales
de la Real Escuela.
Aunque el espectáculo “como bailan los caballos andaluces”
es, de cara al exterior, exponente máximo de la labor realizada en la
Escuela, existen otros aspectos que son tan importantes o más para la
Entidad.
Entre ellos destacaríamos lo de ser vehículo cultural y social
del Patrimonio Ecuestre, la selección de caballos para la promoción,
la formación de jinetes de Alta Escuela, la conservación y promoción
de la Doma Clásica y Vaquera, conservar el prestigio de nuestra equitación,
nuestra raza de caballos españoles, nuestras tradiciones y nuestra cultura,
y con el espectáculo ser anfitriones de la provincia gaditana y embajada
de España en el exterior, realizando giras anuales a diversos países.
Para todo ello la Real Escuela lleva a cabo cursos de formación de jinetes,
cocheros de enganches, guarnicioneros y herradores.
“Como bailan los caballos andaluces” es, en palabras de la Entidad,
un auténtico ballet ecuestre montado sobre coreografía extraída
de los reprises de Doma Clásica y Vaquera, con música netamente
española y vestuario a la usanza del siglo XVII. El traje que lucen los
jinetes en las galas se compone de chaquetilla corta de terciopelo azul oscuro,
ricamente bordada en oro, sombrero negro y fajín y pañuelo de
lunares. Esta indumentaria junto con la de los caballos bellamente enjaezados,
luciendo los colores de la bandera española, dan al conjunto una sobriedad
y elegancia difícilmente igualable.
Caballos y jinetes se compaginan sobre la pista al compás sugestivo
y cadencioso de la música española, ofreciéndonos unas
bonitas y elegantes figuras, formaciones, pases y evoluciones. El paso, el trote
y el galope, el cambio de mano, los giros, las medias vueltas, todo parece sucederse
sin dificultad, no rompiéndose nunca la armonía del conjunto,
las evoluciones fluyen con tal naturalidad que difícilmente podemos llegar
a apreciar cuando la “mano” que conduce al caballo le hace inclinarse
hacia un ejercicio o hacia otro. No menos impresionante resulta contemplar figuras
y ejecuciones como la corbeta, el passage, la levada, el paso español
o magnífica cabriola... todas fiel reflejo de un esmerado entrenamiento
y una perfecta armonía entre jinete y caballo.
La labor de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre persigue en línea
ascendente logrando en si misma Arte y la tradición andaluzas.
|