Cádiz, también conocida como la ‘Tacita de Plata’, se
transforma en una verdadera fiesta, no sólo para los propios gaditanos,
que viven con toda su alma uno de los acontecimientos lúdicos más
esperados, sino también para los miles de turistas que visitan esta preciosa
ciudad andaluza. El pistoletazo oficial a esta gran fiesta se produce con el pronunciamiento
del pregón, que tradicionalmente se celebra en la Plaza de San Antonio.
El Carnaval es una de sus fiestas mayores, una celebración de la que
ya se tiene constancia escrita en el siglo XVII. Por aquel entonces las clases
más populares celebraban bailes y fiestas que por su desvergüenza
y lascivia no eran muy del gusto de la nobleza y la Iglesia. Sin embargo, con
el paso del tiempo la aristocracia y el clero terminaron por resignarse a esta
manifestación popular, hasta el punto de que se llegó a institucionalizar.
Sin embargo, en plena guerra civil, los nacionales prohibieron cualquier tipo
de manifestación carnavalesca, hasta que en 1949 esta tradición
se recuperó de manera tímida bajo otro nombre: “Fiestas
típicas gaditanas”. No sería hasta la llegada de la democracia
a España cuando el Carnaval de Cádiz recuperaría todo su
esplendor.
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